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Posts Tagged ‘niños’

…….Hace muchos años, en un lugar lejano, al final de la tierra, en un país llamado Chile, había una Villa llamada Mac-Iver, era un lugar tranquilo, corría  aire tibio,  olía siempre a cardenales, con muchas casas de un solo piso pintadas de diferentes colores: verde, rosa y amarillo, allí vivían varias familias con sus hijos, cada una tenía entre 6 a 12 hijos. Al centro de la villa, existía una plaza con frondosos árboles, tres columpios de madera;  balancines de metal  pintados de color celeste; columpios y dos altos resbalines; al terminar la plaza de juegos, a un costado, existía una gran piscina donde los niños solían bañarse por las tardes, luego del colegio, para escapar del calor. Era el lugar preferido de todos los niños que habitaban la Villa, conversaban, saltaban, jugaban con una pelota a “las naciones”, al “corre el anillo”, se reían, eran felices, les gustaba mucho estar juntos; ellos añoraban la hora para encontrarse  con sus amigos y jugar hasta el anochecer.

Entre todos aquellos niños, había una que sobresalía de todos, era más alta, delgada, de tez blanca, pelo castaño y profundos y vivaces ojos color miel, se llamaba Nalvia. La  energía de su risa era contagiosa, ella era feliz….pero quería más, ella quería que todos los niños del mundo pudiesen tener una linda plaza donde jugar y siempre decía, “cuando sea grande pediré a los presidentes de la tierra que todos los niños tengan un lugar hermoso para jugar, una plaza hermosa como esta, con flores y colores, un lugar donde saltar y reir; todos los niños de la tierra merecen ser felices y jugar en paz. Cuando sea grande decía…….”

Pasaron los años y Nalvia creció, se transformó en una hermosa mujer, que seguía asistiendo a la plaza junto a todos aquellos niños que se transformaron en jóvenes, pero –aunque ella tenía de todo- sentía que necesitaba más, veía que muy cerca de su villa habían más niños que vivían sin plazas, ella sentía que le faltaba algo…….quería hacer más, quería hacer algo por esos niños pobres, quería ayudarlos a tener sus propias plazas……sus lugares donde jugar, entonces se le ocurrió invitar a sus jóvenes amigos a trabajar, a hacer otras plazas, para otros niños… ella ahora se subía al alto resbalín para invitar a aquellos jóvenes amigos a construir más plazas, para los niños pobres que vivían en casas muy muy pequeñas y que no tenían un espacio donde jugar.  Nalvia solicitaba palas, madera, árboles, flores, para llevarlos a lugares cercanos donde vivían niños en casas con mucha tierra, casas grises, sin colores.

Cuando se sintieron  preparados, partieron con sus implementos a hacer  otra plaza, los niños de allí los recibían felices… pero,  al  terminar su obra, vieron que  tres cuadras más allá, había más niños que no tenían plaza.

Nalvia una vez más dijo, “vamos a trabajar, somos jóvenes podemos hacerlo, juntemos mas madera, más árboles, más flores y vamos a hacer otra plaza. Los  jóvenes la siguieron, se sentían contentos cuando terminaban una plaza…y veían la felicidad de los niños.

Así  pasaba el tiempo y un día,  cuando estaba haciendo su tercera plaza, mientras sacaba  tierra con su pala, de repente Nalvia escuchó una voz que preguntaba:

–      ¿Quién es la líder?, ¿quíen ordena hacer esta plaza?, ¿quienes son ustedes?

Nalvia levantó la vista y vio a un  joven delgado de largos cabellos negros, de tez mate, que  vestía  jeans y camisa de color amaranto. El muchacho  tenía unos prominentes bigotes, unos profundos  ojos café, …Nalvia se sintió paralizada por él, y apenas con su cuerpo temblando de emoción pudo responder:

-Pues yo” – respondió.

– Bien -dijo él, con voz profunda y segura-, yo tengo un sueño y es que todos los niños del mundo puedan jugar libres y en paz en las plazas, con muchas flores.

-Ese también es mi sueño – explicó Nalvia.

 Entonces  el, tímidamente, preguntó:

–      ¿Puedo ayudarte? – Ella sonrió y asintió.

Desde aquel día nació un gran y profundo amor entre ambos, se enamoraron para toda la vida y juraron no separarse jamás, se prometieron que juntos harían  plazas para todos  los niños que las necesitaran.

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Me dicen Pepín, tengo poquitos años y no sé muchas cosas. Eso sí, tengo claro que a mis papás tengo que obedecerles, su palabra es sagrada y siempre hacen lo que dicen.

En estos días hay mucho alboroto en la casa, todo el mundo habla de la Navidad y no estoy my seguro si se trata de una señora que ayudará a mi mamá a ordenar la casa o si esa señora la va a acompañar a hacer las compras.

También he pensado que puede ser una nueva Nana para que me cuide, yo estoy queriendo que así sea, porque la Domitila no me gusta nada.  Demasiado gritona, cuando vamos a la plaza, ella se dedica a conversar con todas las personas que están allí y  justo cuando yo tengo ganas de subirme al columpio, ella me pega un grito para que no lo haga y también, cuando corro súper contento detrás de las palomas.

Cuando hago algo que a ella no lo gusta, me dice que  la  Navidad no me va a traer nada.  Yo no entiendo, porque si la Navidad es una buena persona, me va a tratar mejor que ella.  Lo que pasa es que no siempre entiendo muy bien a los grandes.  La Domitila es una pesada conmigo.

Todos en la casa cuchichean y me miran, se sonríen y no los comprendo, pero  estoy seguro que llegará pronto la famosa Navidad y que todo cambiará.

Como mi abuelita me enseño a rezar un poquito, hablé con el Niño Jesús y el ángel de la guarda, y les pedí, que no se olviden de mí y me envíen cuanto antes a la  Navidad y que se lleven a la Domitila. No es que no la quiera, pero estoy seguro que me va a gustar más la señora Navidad.

Hace unos días comenzaron a hablar del Viejo Pascuero en mi casa, en la tele, en las tiendas, y cuando apareció un abuelito vestido de rojo, mi mamá me dijo que él era el Viejo Pascuero.  Yo lo encuentro bien ridículo porque mi abuelito no se pone esos colores, además de eso usa un gorro que termina en una bolita blanca. Ah! Y también se ríe muy raro. Dice Jo! Jo! Jo!, ¡pero es divertido!

Siempre me repiten que el Viejo Pascuero no me va a traer regalos, especialmente la Domi cuando no me porto muy bien con ella.  No sé qué quiere decirme con eso de los regalos.

Mi papá alega que el famoso Viejo Pascuero, que todo el mundo lo conocía menos yo, dice que es muy interesado y que hay que pagarle para que traiga regalos y como él no tiene mucho dinero, me dice que a lo mejor no me va a poder traer nada, pero mi mamá me dijo que le escriba a ese abuelito de rojo para pedirle lo que me gustaría tener, igual en una de esas me lo trae.

Como yo no sé escribir, yo le dicté a mi mamá lo que le ponga en la carta : “que yo quiero a la Navidad en la casa”.  Ella me miró raro y finalmente me dijo que era una muy buena idea pedirle eso al Viejo Pascuero o al abuelito de rojo.

En las noches, como me cuesta quedarme dormido un poquito,  pienso en la señora Navidad.  Mi mamá dijo que iba a comprar un nacimiento con la Virgen, san José, el buey y el burro y que compraría un Niño Jesús muy lindo y eso me gustó mucho.

Y cumplió, bueno ella siempre cumple, hasta cuando me ofrece castigos. Hizo un hermoso pesebre, pero sin Niño Jesús.  Me explicó muchas veces, porque yo no podía entenderlo bien,  algo como que iba a aparecer  con la Navidad  y entonces me imaginé a mi nueva Nana con el niño Jesús en los brazos. Después de eso, me dormí profundamente.

Además del pesebre, yo le ayudé a mi papá a  armar un arbolito con luces y todo.  Me retó un poco porque me tropecé y rompí un montón de bolitas de colores. Yo creo que se rompían solas, pues casi, casi ni las toqué.  Igual todo quedó muy lindo.

Pasaron unos días y una tarde nos íbamos a quedar todos despiertos hasta que llegara el abuelito de rojo, pero se hizo de noche y no llegaba nunca, no aguanté más y me dormí, hasta que sentí que me zarandeaban y abrí los ojos.  Había un montón de regalos debajo del arbolito que había adornado con mi papá y mi mamá dijo que mientras yo dormía, el Viejo Pascuero o sea el abuelo de rojo, ese que se ríe Jo! Jo! Jo!, había colocado todo allí. ¡No lo podría creer!  Esperé tanto y al final ni pude ver al famoso caballero viejito.

Todos estaban muy contentos, me besaban, me abrazaban y hasta la Domitila me tomó y me apretaba como para estrujarme y me besaba la cabeza.  Parece que después de todo me quiere algo.  No terminaba de entender qué pasaba, toda la familia estaba re contenta.

Como mi mamá se puso muy comilona y está muy gorda  la Domi le ayuda a moverse.  Fue justo en ese momento en que me fijé que el Niño Dios estaba en el pesebre.  Corrí a verlo.  Fue en verdad como me dijo mi mamá, que aparecería de repente, ¡como magia!

Quería tocarlo y ya que él había aparecido así, como así, estaba seguro que me traería mi Nana.

Corrí donde mi mamá ella hizo un gran esfuerzo para tomarme en sus brazos y yo le dí un gran abrazo y un beso.

¿Saben lo que me dijo?  Pon tu mano en mi guatita y yo le obedecí y algo se movió en sus tripas.

Entonces me dijo, va a llegar una hermana, y eso me puso más que contento. ¿Sabes como se llamará? Pero era una pregunta muy complicada y no supe qué decirle.

María Natividad, lo soltó así no más y entonces yo creo que me confundí.

Me acordé de lo que le pedí al Niño Dios, quiere decir que él no me entendió,  estoy más que seguro que le pedí una Nana y no una hermana.

Pero es casi mejor. ¿Y si la Domi se pone más buena conmigo y mi hermanita  Navidad? Estoy muy feliz.  Ahora voy a tener con quién jugar.  Qué rico ¡estoy tan contento!

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Pasan las seis de la tarde y los primeros niños comienzan a pedir dulces en las calles del barrio. Los pequeñitos son los primeros en salir, acompañados de  sus padres, formando alegres grupos. Halloween podrá ser una fiesta importada, pero es una fiesta, para los niños y sus padres,   permite que los vecinos se contacten. Es lindo ver las caras felices de los niños cuando se agregan algunos dulces a su pequeño tesoro.

Los niños lucen sus mejores disfraces y también sus madres se han vestido para la ocasión. Un lindo día, con risas de niños, papeles de dulces volando por todos lados, hociquillos pegajosos. Siempre es bueno tener un momento para festejar.  ¡A todos nos hace falta un buen rato!

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Entre  el 1 y el 4 de mayo, tuvo lugar en el salón de actos de la Biblioteca de Coyaique, el Seminario en Patagonia, leer para vivir más, ello en el marco del programa de Formación Lectora.

Con  esa hermosa biblioteca como escenario y un numeroso y activo público, se preparó educadoras y apoderados para incentivar  desde la primera infancia el amor por la lectura. Para ello se contó con la  participación de la Corporación Lectura Viva, conocido soldado de esa cruzada. Allí estuvieron Mariagé Bautista, Aramis Quinteros, Isabel Sierrralta, Sergio Pezoa y  Lauren Poupin, trabajando sobre ese fértil terreno que es la participación del pueblo coyhaiquino.

Personalmente, tuve oportunidad de visitar  los colegios Camino a la fuente, Antoine de Saint Exupery y  República Argentina y de participar en la Tertulia Literaria de la Escuela Pedro Quintana Mansilla . Todas y cada una de esas visitas contaron con la  presencia de niños de quinto básico a primero medio, llenos de interés, educados, acogedores y creativos. Niños que enorgullecerían a cualquier colegio, en nuestro país o en el extranjero.  No cabe duda que el mayor tesoro de la Patagonia chilena son sus habitantes y ojalá les permitamos seguir desarrollándose de acuerdo a sus propios deseos e intereses. Después de todo, y por largo tiempo,  los patagónicos no recibieron ayuda alguna para su tarea colonizadora, ¿por qué entonces deberíamos acordarnos de ellos para intervenir su tierra?

¡Linda Patagonia,  un collar de esmeraldas engastadas en plata y circundadas por aguamarinas, las aguas azules de nuestro mar austral!

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Tres chanchitos desobedientes

Sin permiso de su mamá

Se tomaron de la mano

Y se fueron a pasear.

Vino el lobo y se comió

Al chanchito regalón

Tilín, tilón, colita de ratón

 

 

Aserrín, aserrán

 los maderos de San Juan

Piden pan, no les dan,

Comen queso

Les dan hueso.

Hacen rique, alfeñique,

hacen roque alfandoque.

 

 

Qué será ese ruido que pasa por ahí

De día y de noche no nos deja dormir.

¿Serán los estudiantes que pasan a rezar

A una capillita  a la Virgen del Pilar?

Con un anillo de oro y otro de plata

Que salga la que salga por esta puerta falsa.

 

Estaba la pájara pinta, sentadits en el verde limón.

Con la pata pescaba la rama, con el pico cortaba la flor.

 

Mi trencito de madera dondequiera va a correr

no se cansa ni descansa, chucu chucu por el riel.

Es de carga y es expreso, muy travieso por doquier

baja,  sube y echa humo como nubes de algodón.

De repente, insolente, echa humo de carbón

se alborotan los caballos y las vacas al pasar.

La campana nos avisa que de prisa hay que bajar

y en mi sueño soy el dueño, chucu chucu,  de este tren.

 

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Las olas vienen bramando

a derramarse en la arena

decorando con su encaje

de espuma toda la escena.

Las pulgas en su escondite

Respiran entrecortado

Y su agujero hacia el cielo

Se reabre apresurado.

Los cangrejos corretean

Con su andar inesperado,

adelante, marcha atrás,

O también de medio lado

Las gaviotas se sumergen

Para merendar pescado

Quebrando la superficie

Del mar, espejo plateado.

Un pelícano grisáceo

Se pierde en el horizonte

Y los lenguados deslizan

sobre la arena del fondo

su vientre blanco y galante

que al pescador ha embrujado.

¡Al agua!  corren  los niños

grabando sus piececillos

por dos segundos exactos,

hasta que el próximo oleaje

deje el pizarrón flamante.

Ya cuando cae la tarde

Y se nos  aleja el sol

Yo quisiera un alfajor

Y mi hermana una palmera

Y la tía teje y teje

Soñando con la tetera.

¡Qué rica sabe una taza

sentada sobre la arena

si los niños corren lejos

y  así no me  la estropean! 

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Son noticia en todo el país y en La Legua son estrellas; para mí,  los niños del equipo de fútbol,que  ya viajó antes a Brasil y ahora regresa lleno de orgullo por haber  goleado a la división infantil del Real Madrid,  son mucho más que empeñosos deportistas.  Tanto ellos como su profesor-entrenador son héroes, héroes que nos recuerdan a todos que, aunque no sea fácil, sí se puede ser diferente, ser empeñoso, esforzado. Sí se puede  vivir en La Legua o en cualquier población de triste nombre y no tener relación alguna con el delito y la droga.

Heroicos también son estos padres, que luchan y se empeñan para impedir que sus hijos sean arrastrados por la ola de la conformidad y el derrotismo. Heroica es la esposa del entrenador cuando lava las camisetas del equipo y no olvidemos a la persona que les ayudó a conseguir este viaje, Iván Zamorano.

Es cierto, en  nuestro país y en muchos otros hay una gran cantidad de gente que se dio por vencida, que prefiere el delito, la droga, la violencia y la amargura antes  que luchar  por sí mismo, por sus hijos, por sus alumnos, por sus vecinos…pero no estas personas y por eso, para mí, son héroes, los héroes de La Legua.

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