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Posts Tagged ‘monstruo’

 

Hay varios puntos extraños con respecto a Quimera. De ella se sabe poco, por ejemplo, que era hija de dos monstruos, Tifón y Equidna, quiénes, sin tener conciencia de los entresijos de la genética, tuvieron la mala idea de unir sus vidas concibiendo, entre otros monstruos, a esta bestial criatura de cuerpo de león – algo muy usado por monstruos de todas las épocas-,  tres cabezas –de macho cabrío, de león y de dragón, que, como no, le servía para echar fuego por sus fauces-, y, para completar su respetable  apariencia, Quimera remataba en una larga cola de dragón.

Como es de suponer, sus padres la echaron a los campos griegos y no le quedó otra que ganarse el sustento asolando las casas de los campesinos, quemando sus siembras y devorando el ganado y, cuando este escaseaba, a los mismos campesinos. Resultaba ser esta Quimera una formidable matona de barrio, pero  sin aproblemarse por ello –rasgo común en todo tipo de matones-, vivía muy feliz en el reino de Licia. Los que no estaban nada de felices eran los licios, que no hallaban la hora de deshacerse de ella.

Como era de esperarse, ninguna persona con media neurona en funcionamiento tenía interés en hacerse cargo del problema y en cuanto al rey de Licia, Ióbates, ustedes saben cómo son los reyes: mientras Quimera se conformara con devorar uno que otro campesino  y no tuviera la menor intención de dejarse caer por el palacio, tanto mejor para él.

Sólo un perfecto despistado, de aquellos que viven en la luna, podía ser capaz de hacerse cargo de dicho trabajito y he aquí que a Ióbates le cayó uno directo en el medio de la sala del trono y hasta con una carta de recomendación en la mano.

Se trataba del héroe Belerofonte, llamado así porque había matado casualmente a un tipo llamado Belero y porque, además, odiaba su verdadero nombre y aprovechó la ocasión de cambiárselo. Eso ya nos dice mucho del hombre. No contento con ello, añadió otra muesca en su espada matando a su propio hermano. En ese momento, algo le dijo que no estaba haciendo muy bien las cosas, de manera que, voluntariamente, se exilió en Tirinto, donde fue muy bien acogido por el rey, Preto, y su bella esposa, Antea.

Belerofonte debe haber sido hombre guapo porque la esposa del rey, Antea, le puso la vista encima y de inmediato intentó convertirlo en su amante.  Y ahí es cuando Belerofonte da nuevas señas de ser un despistado crónico, porque no sólo la rechaza, sino que además encuentra muy natural que  el rey Preto  lo despache sin explicaciones, al día siguiente,  hacia Licia, con una carta en la mano.   En ningún momento se le pasó por la mente que Antea podía haberle dado una versión falsa del asunto a su esposo y mucho menos que su querido rey Preto le estaba pidiendo en dicha carta, a su querido suegro Ióbates, que se deshiciera inmediatamente del portador.

Belerofonte fue acogido como un hijo en la corte de Ióbates y entre festejos pasaron nueve días sin que nada sucediera, es que a Ióbates le cargaba leer y sólo al noveno día se decidió a abrir la misiva. Para entonces, hasta le había tomado simpatía a Belerofonte, pero qué le iba a hacer, se trataba de la virtud o falta de virtud de su hija y la sangre es más espesa que el agua. De modo que a Belerofonte le fue encargado dar muerte a la Quimera, como matar dos pájaros de un tiro.

Belerofonte estaba desesperado, a la Quimera no la iba a poder matar casualmente, eso, ni por casualidad, de manera que corrió a pedir los consejos de un vidente, Poliido. Así como los monstruos, los videntes de esa época eran mucho mejores que los de hoy; Poliido le aconsejó inmediatamente pedir ayuda a las musas que vivían en el monte Helicon en compañía de un precioso caballo alado, Pegaso.

Ya lo dije. Belerofonte debe haber sido hombre guapo, muy guapo, porque las musas, en vez de darle con la puerta en la nariz –griega, por supuesto-, le facilitaron arreos para montar a Pegaso y, montado en este magnífico equino de lujo, último modelo de la temporada,  Belerofonte voló en busca de Quimera y apenas la encontró y después de haberse recuperado del golpe que su presencia física le propinó,  le tiró decenas de flechas que rebotaron por todos lados, le arrojó la lanza, que resbaló sobre su piel acerada y finalmente, de pura casualidad y cansadísimo como debe haber estado, forró su lanza con plomo y la arrojó directamente a la garganta de la bestia.

Todo esto, casualmente, cuando Quimera exhalaba una de sus mayores bocanadas ígneas, de modo que el plomo se derritió, se escurrió por sus entrañas, y acabó con ella. Díganme ustedes si no se trataba de un tipo con suerte.

Belerofonte regresó, como era la costumbre en esos tiempos, con las cabezas de Quimera en un saco. Por supuesto, encontró natural que después Ióbates lo enviara a castigar a los sólimos, unos vecinos vandálicos que lo tenían cansado con sus tropelías y cuando regresó con el consabido saco con cabezas de sólimos, le encargó acabar con las amazonas, otras molestosas, para peor, ¡de sexo femenino!  Casualmente, cuando Belerofonte regresaba con un saco  en la mano, fue atacado por los hombres de Ióbates, pero no importó, porque acabó con todos ellos casi como por casualidad.

Ya en la sala del trono de y tras convencer a Belerofonte de que todo se había tratado de un error, algo casual, Ióbates se dio por vencido y le entregó la mano de su otra hija. Tenía que reconocer que Belerofonte era un tipo simpático, mucho más que su otro yerno, Preto, que siempre le andaba mandando cartitas estúpidas y obligándolo a leer.

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Hemos  sufrido un retraso debido a las últimas correcciones, pero sí, este sábado  viene el primer capítulo de PÓRTICO, una novela juvenil de ciencia ficción.

Ragnar relata y junto a Fariah, su mejor amigo, protagonizan la historia. Ambos viven en un mundo agonizante, donde escasas  ciudades cubiertas por domos protectores, guardan los últimos resabios de vida. Monstruosos nefarios caníbales asolan a los sobrevivientes de fatales guerras inter imperios, el sol está muriendo y los mares  son masas enrojecidas y estériles. Sin embargo, Fariah, un expósito que  gracias a su cerebro se ha convertido en un  brillante alumno de la Akademia que forma a la elite, cree que puede haber una solución a la muerte anunciada viajando al pasado. Fariah cree  poder hacerlo por si mismo usando un pórtico interdimensional, no quiere la ayuda de la Regencia, el gobierno que controla al milímetro la vida del pueblo.

¿Lo logrará? ¿Conocerán los amigos el pasado de Tyerra o llegarán a cualquier parte, quizás al lugar menos esperado? ¿Cuál es el destino que aguarda a Tyerra?

Léelo desde mañana  y conocerás todas las respuestas.  

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