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Durante dos días con sus noches se buscó infructuosamente a Golondrisa Petrucciani, las Tortolatti decían haberla visto volando en dirección al norte, bastante descompuesta.

Las Cotorrínez  fueron un poco más explícitas:

-Choraba que partía el alma, ché, choraba.

Pero en todo caso, no dieron ninguna indicación de cómo dar con ella.

Cómo era de esperar, Zorzalina le echó toda la culpa a su marido. Qué desconsideración, justo ahora que Golondrisa le iba a presentar a su primo James Swallow. Seguramente  no iba a querer ni aparecerse  después de las barbaridades que se habían dicho de él.

Zorzalo se mantuvo en sus trece.

-Todavía, que yo sepa, nada se ha visto, nada se ha sabido de ese agente secreto de pacotilla.

Justo en ese momento, como si hubieran esperado que terminara de hablar, una tremenda explosión sacudió los árboles.

-¡Fuego, fuego, nos atacan!

Corrían todos  de un lado para otro, enloquecidos, empujándose,  desplumándose, entre chirridos de pavor. ¡La Brigada Tiuque efectuaba un ataque sorpresa!

Cuando  la calma regresó al jardín un silencio de muerte cubría la verde alfombra de césped. Desde sus escondites, en el más absoluto de los silencios, los vecinos observaron a su alrededor.

Nada, ni luces de la Brigada Tiuque. Ni siquiera se veían los Palomérez y mucho menos los Gorriontínez, que en realidad andaban medio corridos y habían tomado la costumbre de alimentarse en otro barrio. En realidad, el caos que reinaba por doquier lo habían provocado ellos con sus propias alas y patas.

Repentinamente, un suave aleteo planeó sobre el jardín. Los pajarillos, aterrados, cerraron los ojos. Martín Escolibrí, escondido entre las ramas del damasco, se cubrió la cabeza con sus alitas verde esmeralda.

-¡Zorzalo, Juanito, Leotordo, Mari Loica!

Era la voz de Golondrisa Petrucciani. Primero por el rabillo del ojo, luego con dos, todas las aves  miraron el jardín y descubrieron que plantada en medio del césped estaba la golondrina desaparecida. A su lado, elegantemente vestido de etiqueta, un macho golondrina de estatura superior a la normal y sonrisa despectiva se sacudía el polvo de la solapa  con un pañuelo que tenía los colores de la bandera de la reina de Alondraterra.

-¡El agente 00Bird!

-Mi nombre es Swallow, James Swallow. -respondió éste con displicencia.

-Petrucciani, por parte de mi tía, su madre. -Acotó Golondrisa.

En menos que pía un chincol ya estaba el jardín cubierto de aves curiosas. Los más jóvenes, descaradamente, rogaban por un autógrafo de su ídolo. Zorzalina, Elisa Chincólez, Mari Loica y las Tortolatti estaban en trance. Leotordo y Martín  Escolibrí   se habían puesto a la cola de los autógrafos como si fueran adolescentes. Y Zorzalo, como era de esperar, no sabía qué hacer.

Finalmente logró sacar la voz:

-¿Escucharon la explosión? – Preguntó.

-Well, mi  hacer exploutarr arrsenal de  Brrrigadda Tiucomantou. -Explicó el agente 00Bird.

Y, a continuación,  los puso al tanto de los resultados obtenidos, los “métoudous”, según dijo, no se podían conocer; eran “top secret, for Her Majesty’s eyes only”. En realidad fue bastante descriptivo, pero su cerrado acento alondraterrés impidió que se le comprendiera el setenta por ciento del discurso.

Lo definitivo era que la Brigada Tiuque, desarmada, había perdido gran parte de su agresividad y había emprendido la fuga. El agente Swallow no había visto ni luces de los Palomérez y los Gorriontínez, pero sabía que poco a poco se habían ido descolgando del conflicto.

-¡Pero si Palomingo nos espía todos los días desde el acacio número 8! -Exclamó Zorzalo.

-Do not panic, dear mister Loupez – respondió 00Bird-, ese Paloumingou tener sus proupias razounes parra mirrar desde el acaciou.

Pero por más que nuestros amigos insistieron en conocer toda la verdad, el agente 00Bird se negó a decírselas.

-Ser asuntous prrivadous que nou me incumbiendou. – Creyó entender Leotordo.

Los demás quedaron en la luna;  el agente James Swallow  (Petrucciani  por parte de madre)  hablaba un castellano de los mil demonios.

En el jardín reinaba la felicidad, apenas interrumpida por las apariciones de la vecina del número 5, que vino tres veces a rellenar la Bodega, consumida por los innumerables visitantes. El agente 00Bird demostró tener tan buen  apetito como su prima Golondrisa y,  como alabara tanto los tintos de Santa Tordoliana, Leotordo prometió ipso facto que le enviaría una caja de la vieja reserva de su primo Eustordo, que tenía guardada para una ocasión especial.

Muy galante, el agente 00Bird echó su capa de terciopelo sobre un charco para que Zorzalina no mojara sus pequeñas patitas. A Zorzalo la cara se le puso roja de celos y a Zorzalina le dio un ataque de emoción.

– “Sólo se vuela dos veces”  es mi favorita, pero ví en cuatro oportunidades “Los huevos son para siempre” -Le dijo, halagadora.

James Swallow tuvo la gentileza de regalarle un afiche autografiado de su último film, “Licencia para empollar”,  provocando la envidia de Elisa, Mari Loica y las Cotorrínez.

– ¿Ché, no creés que seríamos perfectas como chicas-Bird, seríamos? -Exclamaron éstas a coro y en ritmo de tango, como era su costumbre.

00Bird, todo un gentleman, les concedió la razón y les  regaló  invitaciones para su próximo estreno.

Inmediatamente, y como por arte de magia, se armó una fiesta para celebrar la paz recuperada. Nadie supo cómo, entre tanto pájaro que se sumó a la fiesta, se colaron los Gorriontínez y los Palomérez, aunque a Palomingo no se le divisaba por ninguna parte.

-Nunca dejaremos de agradecerles por librarnos de ese monstruo de Tiuquemante. – Dijo descaradamente  Volantín  Gorriontínez, echándose al bolsillo el hecho de que había colaborado con la Brigada casi hasta el final.

Pero como después le pidió permiso para sumarse al festejo, Zorzalo no tuvo corazón para decirle las cuatro verdades que se merecía.

-Es hora de  vivir en paz. – Le explicó a sus amigos.

Y una vez más ellos le encontraron toda la razón.

-Don Zorzalo es un gran estadista -dijo Leotordo-,  es una suerte contar con él.

Poco rato después, cuando el agente James Swallow (Petrucciani por parte de madre, aprovechó de recordar Golondrisa) anunció su partida, Zorzalo aprovechó la ocasión para  disculparse  por  sus exabruptos.

-Ou, estas cousas pasandou siemprre -dijo el héroe- pajarous pounerse nerviousous en estas ocasiounes.

Los vecinos  le entendieron casi nada, pero sonreía con tal  encanto que  los pocos que no lo conocían  se declararon ipso facto sus eternos admiradores.

El agente 00Bird alzó el vuelo con elegancia  inigualable. Leotordo no pudo dejar de notar  la cola bifurcada de su frac, confeccionado por los mejores sastres de Alondraterra,  y se prometió  para sus adentros que se mandaría a hacer uno igual.  ¡Qué corte, seguramente cosido por  las mejores arañas de  Bird Street!

Todos estaban exhaustos, demasiadas emociones para una sola mañana. Además, la humana del número 5 se había cansado, al parecer, de seguir rellenando la Bodega así que los pájaros tomaron la decisión acostumbrada: Comida hecha, amistad deshecha. Todo el mundo se fue para su nido.

Los más felices eran Zorzalina, su marido y los niños, que habían recuperado su nido de cuatro habitaciones. Zorzalo, que estaba agotado, quería irse a dormir siesta, pero su mujer tenía otras intenciones. Le puso la escoba de hierba en el ala y  organizó inmediatamente el equipo de limpia.

-Este nido está lleno de polvo y plumas viejas, Zorzalo, lo quiero reluciente.

A los niños, que  ya se iban arrrancando por la puerta trasera,  los mandó a   limpiar la hiedra de cabo a rabo.

-Y pórtense muy bien, porque está a punto de darme un ataque de tantos malos ratos que he pasado.

Zorzalo suspiró y se puso a trabajar feliz de la vida. Al fin las cosas  volvían a la normalidad.

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Para todos aquellos que leyeron  la segunda  entrega de Diego Herreros en este blog y para aquellos que quieran conocerla ahora, les cuento que ya apareció, publicado por Editorial MN Chile,  en una linda edición con dibujos de Francisco Ramos La Sociedad del diamante secreto.

¿Qué pasará esta vez cn Diego? Se enterará finalmente de lo que en verdad sucedió en la Cordillera de los Andes o seguirá convencido de que  tuvo un sueño muy extraño?

Esta vez, junto al ex-niño de plomo -no del Plomo- nos vamos a tierras muy lejanas, a una nueva ciudad secreta y en compañía de la Sociedad del diamante Secreto trataremos de salvar a los hombres.

Los invitamos a encontrarse con él en Librerías Antártica y Ferias del libro. Que lo disfruten

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Para quiénes han preguntado por El niño, el perro y el platillo volador, les cuento que está a la venta en Librerías Antártica y Ferias del Libro, en sus distintos locales  en todo el país. Gracias por leerme.

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Ya está de vuelta el libro El niño, el perro y el platillo volador, desde esta semana puedes  encontrarlo en la Feria del Libro Infantil-Juvenil y pronto en librerías. esta vez,  aparece en la excelente colección La Buena Letra, de editorial MN, con ilustraciones de Francisco Ramos. No te lo pierdas.

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Felices vacaciones para Nacho, las está necesitando. Mis mejores deseos, porque para este chico inteligente y simpático llamado Nacho  Aguirre, estas vacaciones no podrían ser peores:

Después de largos meses buscando trabajo, el padre, Daniel, ingeniero de minas,  encontró uno …en la Patagonia, que cómo es lógico, aceptó de inmediato y se embarcó en un avión  dejándolos solos y casi sin dinero.  Los tres miembros restantes de la familia, la madre y sus dos hijos; están tranquilos, porque las cosas van a mejorar, pero no contentos, porque el bolsillo familiar está vacío.     Dos años estuvo  el padre de Nacho sin empleo,  dos largos, no, eternos años.  Hasta hace un  par de semanas, la  madre de Nacho ya no sabía a qué santo  encenderle una vela. 

Como glorioso remate, buscando la solución a estos  problemas, la pobre mujer  sufrió un ataque  de locura temporal  y los ha traído, a  Nacho y a  su  insoportable  hermano mayor,  Javier, al norte de Chile a visitar a sus abuelos   (qué conste,  SUS ABUELOS,   conocidos como los BISABUELOS de Nacho,  esto de estar en la inopia es terrible).  Felices vacaciones, Nacho. 

Esto no es todo, calma:  Javier,  el cargante, se ha hecho íntimo de un grupo de pesos pesados  integrado por dos enormes futbolistas de pacotilla conocidos como los gemelos Rojas  y su amigo y rey de los pelmazos, Luis Astudillo.  Los cuatro se han potenciado al reunirse;  van y vienen rugiendo y bocineando en una 4×4 cubierta de polvo,  acordándose de la casa  de los abuelos-bisabuelos sólo para devorar el contenido del refrigerador y exasperar aún más a don Fernando,  el bisabuelo, más conocido como el Tata,  quien, era que no,  anda de un humor de los mil demonios y no ha encontrado nada mejor que descargarse con  el único bisnieto que sigue circulando por allí,  léase Nacho.

 

Eso, claro, no tendría la menor importancia si no fuera porque Nacho Aguirre, chico cool  y encantador, cuando quiere,  no tiene más hermano que ése y porque gracias al inútil de  Javier,   Nacho   es, hoy por hoy, el personaje más popular de la casa.

Escúchese grabación N°1

-¡Nacho, levántate!

-¡Nacho, ve a comprar el pan!

-¡Nacho, que ya es hora de sacar la basura!

-¡Nacho, una hora de descanso antes de irte a la playa!

-¡Nacho, anda a comprarle el diario al Tata!

-¡Nacho, se escapó  la  Felisa!

(Casi me olvidaba de este personaje,  la Felisa, perra loca y malcriada, fugitiva crónica que le hace correr diariamente por el barrio para entretención de todos los viejos latosos que toman el fresco en la vereda.  Nacho odia a la Felisa, al menos, cada vez que se escapa, que es bastante seguido, porque a todos les encanta dejarle la puerta abierta)

 

Regreso al relato de penurias nachísticas.

Después de la diaria charla sobre los calambres que acechan en la playa a  los incautos que nadan recién almorzados,  nuestro héroe se  refugia en  su cuarto. Su mirada saltimbanquea entre las pilas de poleras sucias y zapatillas fétidas  con que su hermano aporta a la decoración  y termina, como siempre, en el anacrónico y diminuto televisor   que alguien olvidó en la habitación de huéspedes  durante  el transcurso de  la era pleistocénica.  Lo enciende. ¿Qué tenemos aquí?  ¡Qué suerte!  ¿Acaso no es esta la típica programación de verano, sin cable y, lo que es peor, sin control remoto,  de modo que  ni siquiera se puede hacer zapping durante comerciales sin pararse  cada cinco minutos de la cama donde uno  tira su  amargura?   

Nota: (Eso no es todo, en blanco y negro, ¿cabía alguna duda?)

Nacho se  levantó a girar la perilla. Recocidos de los últimos cinco años  en materia de shows  para  tercera edad,  romances lacrimosos  y  latosas discusiones sobre temas más aburridos aún se atropellaron ante sus ojos.  Daban ganas de llorar, pero se las guardó; al menos, papá tiene trabajo, regresará en marzo,  recibirá su primer sueldo en 24 meses, volverán  a casa, enfrentarán  a los acreedores y puede que hasta alcance el  dinero para  pagar el colegio y  un par de zapatillas sin agujeros. Dos años  sin ingresos  son cosa seria para cualquier familia.

Hoy,  eso sí, no  logra pensar en las maravillas de papá con sueldo otra vez.  La dura,  hoy Nacho odia todo:  las vacaciones, el norte desértico y aburrido que se ha visto obligado a visitar, las telenovelas cebollentas,  los problemas laborales que aún afectan a  su  viejo desde la  última crisis asiática (¡eso fue en 1998, Nacho  era chico todavía, casi ni se acuerda!),  la vieja casona de los bisabuelos, tenebrosa y comida de polillas y a Javier.

Sí, a Javier especialmente.  A Javier, que  al primer bocinazo de la 4×4  de los gorilones futbolistas,  ha saltado de la mesa con la boca llena de pescado frito a medio  tragar  y se ha largado  con sus amigotes  sin que nadie le recuerde siquiera que no debe bañarse hasta las cuatro so riesgo de todos los males del mundo. Javier que se ha marchado  haciéndose el sordo cuando  mamá le decía  por qué no llevaba a Nacho, a su pobre, aburrido y  solitario hermano menor,  con él.

Javier,  su  desleal hermano, que esta semana debía recoger la mesa y se ha escapado de ello cinco días seguidos para que el Tata  redistribuya  tareas inmediatamente y allá  vamos  a la cocina con los restos de la ensalada, media tonelada de  servilletas de papel  arrugadas y  torres de platos y vasos sucios,  otra vez.

Esta semana,  Nacho ha odiado a Javier  casi tanto como a la Felisa, lo que no es poco.

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Ya sabes,  mañana comenzamos  a publicar un nuevo libro por capítulos. Se trata de Lino y Tai, cazadores, que nos  adentra en la vida de dos niños prehistóricos. Lino y Tai saldrán en busca de aventuras, pero cuando eso ocurre rara vez se sabe qué rumbo  pueden tomar los acontecimientos. Nos vemos.

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Sí, ya llega,  estamos muy cerca del desenlace de La Sociedad del Diamante Secreto. ¿Alguno de Uds. se imagina qué es lo que sucederá? Pronto lo sabrán.  Y además, muy pronto empezará una nueva historia por capítulos, Lino y Tai, Cazadores.

Lino y Tai son dos niños  perdidos en el mundo…paleolítico. Y no pienso contarles qué les va a  suceder. Ya lo verán por  sí mismos, sólo puedo  adelantarles quién será su  compañero de aventuras: un pequeño mastodonte.  A leer y disfrutar

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