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Posts Tagged ‘extraterrestres’

El Azul llamado Papá  es un gigante muy alto y fornido, tiene la cara cubierta de pequeños tentáculos y los ojos, que sólo son dos, cubiertos por  cristales que seguramente proporcionan una mejor visión  a esos escuálidos órganos.  Su humor es  tan variable como  el de un nefertil y cuando está disgustado todo el mundo se aparta de su camino. En  esas oportunidades, usualmente recuerda cosas que ha extraviado y pone a todo el mundo de cabeza para buscarlas.

Papá sale  todos los días temprano a lo que llama Trabajo y llega agotado por las tardes a tirarse en un sillón, de allí pasa a la mesa donde es alimentado y posteriormente a la cama, para mirar cómo otros Azules maltratan una  esfera blanco con negro en la pantalla oscura. ¿De dónde viene Azul Papá,  qué ha estado haciendo?  Considerando mi conocimiento de las actividades de esta especie  tengo la terrible sospecha de que pasa la jornada cometiendo todo tipo de asaltos y crímenes,  porque  llega siempre con la ropa arrugada y llena de  manchas. La pantalla oscura es una excelente fuente  para informarse sobre la vocación delictiva de los Azules.

Azul Papá  es también un maniático por los estrellones callejeros. Su vehículo de superficie está lleno de heridas, abollones y  rayas. Una vez salimos todos en su vehículo y no paraba de hacer ruido con el aparato productor de sonidos estruendosos. En los intervalos,  apretaba el acelerador a velocidades suicidas y se gritaba barbaridades incomprensibles con los demás Azules que, a su vez,  circulaban haciendo lo mismo. ¿Adónde van los Azules con tanta prisa? La respuesta es obvia: a sus asaltos matinales.

De tanto pelear con los demás Azules, Papá  ha perdido casi la mitad de sus tentáculos superiores, seguramente se los tiran entre ellos, ya lo vi en la pantalla. En todo caso, esa parte de la cabeza se le ve mejor así, pero… ¿cómo se irá a comunicar con otros especímenes azules cuando pierda todos sus tentáculos? No falta mucho para ese momento.

Yo creo que el gran defecto de los Azules es la carencia de un buen tentáculo superior. Es por eso que nunca se comprenden y se la pasan leyendo libros raros como “Conócete a ti mismo”, “Cómo lograr un mejor entendimiento con su pareja” y otros por el estilo. En esta casa hay un buen número de ellos, algunos de ellos  me proporcionaron momentos inolvidables. ¡Qué páginas, qué sabor! 

Mamá es una Azul de gran poder dentro de la casa. Gran parte del tiempo lo ocupa en reclamar y regañar a todos los demás sin lograr gran cosa con sus esfuerzos.  Prepara muy buenos alimentos, lo que no es poco decir si se piensa en los materiales con que cuenta; los mejores alimentos que producen los Azules son aquellos que no les gustan. Azul Mamá es algo desmemoriada,  siempre olvida comprar el pan o cualquier otra cosa y cuando finalmente lo recuerda, se produce una estampida entre los demás Azules de la familia hasta que finalmente ella captura a uno que se ve forzado a  cumplir con la tarea. Además, es un poco loca, en vez de comerse las velas aromáticas, las quema.

Mamá es  la encargada de mantener todo en orden, aunque también sale  diariamente a luchar contra los malos y regresa cargada de bolsas  con comida,  que seguramente roba en el Supermercado más próximo (también he visto ese tipo de cosas en la pantalla)

 Carece  de tentáculos faciales, pero despliega gran cantidad en la cabeza,  dichos tentáculos crecen y son cortados de vez en cuando. Los tentáculos de Azul Mamá suelen cambiar de  color,  fluctuando del amarillo al rojo; las causas de estos cambios no la he podido determinar aún.

Su carácter es de tipo emotivo, vive apenada por los problemas de los Azules que aparecen en la pantalla oscura y se siente en el deber de ayudar a solucionarlos, cosa que no le resulta del todo. Sus ojos acostumbran arrojar  líquido mientras  contempla la pantalla. Finalmente, Mamá es altamente peligrosa cuando los azules infantiles cometen alguna acción que no es de su agrado.

Bobby,  el Azul de cuatro patas peludo, es  el único que se ha dado cuenta de que  no soy un juguete, y se entretiene gruñendo para recordármelo. Por razones obvias,  me mantengo lejos de él. Es  muy inteligente, por eso pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. Sólo se levanta para demandar más alimento  (por mucho que reciba, nunca parece estar satisfecho), caricias o paseos. Tiene dentro de la familia un lugar de importancia, he notado que  carece de responsabilidades,  pero recibe grandes privilegios.

 Pancho, el Azul hijo, un monstruo peor que su padre, no encuentra mejor entretención que tironear  los tentáculos superiores  de su hermana. Está siempre lleno de magulladuras a causa de sus peleas, usa la vestimenta hasta que se le cae a pedazos  para que huela horrible,  colecciona desechos debajo de su cama,   y se lava el cerebro con  unas poderosas radiaciones que atruenan toda la casa. Seguramente  así es como se ponen tan agresivos en la edad adulta. Azul Mamá siempre tiene que estarle gritando:

-¡Pancho, baja el volumen del equipo de una vez por todas!

El equipo en cuestión debe ser muy importante, porque él no deja que nadie lo toque. Tiene una gran cantidad de información secreta almacenada en unos discos que andan tirados por todas partes.  En todo caso, ya he tomado algunas muestras para ser estudiadas en los laboratorios de Zdn.

 Por lo menos una vez por semana esconde insectos en la cama de Azul Mari. Otra de sus entretenciones es prepararse alimentos y dejar todo tirado en la habitación  destinada para ello. Los azules la llaman Cocina.

Los Azules pasan gran parte del tiempo fuera de su hogar, lo que es una suerte para mí. En esos miltars aprovecho de recorrer la casa,  busco comida   y aprendo sobre ellos. Todas las mañanas arrojan en el jardín  unas hojas donde aparece toda la información de cada mag  y lugar del planeta. Una relación  de horrores tan terrible que Azul Bobby, inteligentemente, trata de hacer pedazos y cubrir de lodo cada mañana. Esa relación de horrores es tirada al jardín por un mensajero del mal con muy mala puntería. Sólo Azul Bobby, siempre brillante, es capaz de dar con él.

Pese a lo atroz de la tarea, cumplo mi deber y la leo de principio a fin, la lengua de los Azules  ya no tiene secretos para mí, mi tentáculo superior es muy bueno. Azul Papá, que carece de él,  hace lo mismo con grandes dificultades,  no sin antes reclamar por el estado en que se encuentran las hojas. Azul Bobby   vuelve a asombrarme por su inteligencia  corriendo a esconderse en el patio.

Azul Mari es mi tirana personal, pero debo reconocer que me trata con afecto y delicadeza. El mejor sitio de su cama me pertenece y no permite que Azul Pancho se limpie los dedos en mi barriga después de comer pizza. ¡Si por lo menos me quitara este horrible vestido de mamá y me  devolviera mi uniforme!

Ya tengo almacenada  una buena provisión de comida para cuando me escape de aquí. Tengo que ser cuidadoso, ayer no más,  Azul Mari se enojó con su  hermano acusándolo de la pérdida de tres desodorantes. Él lo negó,  lo que era lógico; soy  yo quien se apropió de ellos, pero podrían empezar a sospechar, así que  seré precavido.

Esos desodorantes saben magníficos, no pude resistir y me comí el primero.

¡Tengo que salir de aquí! Ojalá el Mariscal Z*Yaiq no piense  mal de mí, como que he desertado o me devoraron las fieras salvajes. ¿Cómo estará mi adorada X*K-Limi? Calculo que ya he pasado más de tess mags prisionero en este  espantoso lugar. Algo debe estar funcionando mal en mí, porque ayer me sorprendí echando de menos a los nefertiles. Quizás el profesor  Z*Laml tenía razón cuando decía que representaban la fuerza de la vida Zdn que nunca sería derrotada.

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Mag sud:

            Me avergüenza un poco tener que reconocer el susto que pasé en ese terrible túnel interestelar Smm. ¡Nadie puede imaginarse lo que es caer vertiginosamente por un agujero oscuro azotado por  rayos y  saturado de curvas y rincones inesperados! Yo creía que sería un poco como el Agujero Negro del Parque de Diversiones Wulquliq, algo esponjoso y tibio como la panza de un kamuk, pero largo y curvilíneo como el grácil cuerpo de una serpiente zadora. No, es mucho peor, es único e irrepetible y no quiero ni pensar en mi pobre madre, con sus sombreritos elegantes y sus zapatillas de cristal de skama,  cuando tenga que embarcarse para el Planeta Azul. Los tres mags que caí en el espacio  fueron una pesadilla

¿A propósito, ¿cómo  llamaremos al Planeta Azul?  ¿Será correcto que sea yo quien  le dé nombre o deberé esperar al Consejo de Ciudadanos Mayores, Experimentados y Respetables de Zdn?

Decidido: le daré un nombre provisorio y después me someteré a la decisión del Consejo. Pero primero quiero verlo, saber qué provoca en mí ese  misterioso planeta. Brrr, no quiero ni pensar qué clase de bestias feroces lo habitan ni qué problemas climáticos deberé enfrentar. Esta galaxia, la Galaxia del Largo Camino Blanco de Estrellas,  es tan extraña, tan diferente a la nuestra. Ninguno de sus planetas se parece entre sí y menos aún sus satélites,  que sólo tienen en común el hecho de estar muertos. Nuestros sabios nos describieron planetas gigantescos (el Planeta Azul es uno de los más pequeños), helados o ardientes, con vientos que arrasan sus superficies y  ríos de lava que bajan rugiendo por laderas de montañas  interminables. En algunos, la atmósfera es irrespirable, en otros tan delgada que se flota; ningún zédico* podría vivir allí.

En el Planeta Azul hay vida primitiva; existen lo sólido y lo  líquido y hay una  atmósfera algo pesada, a la cual nos costará acostumbrarnos, pero podremos respirarla si utilizamos nuestro tercer sistema respiratorio, que actualmente tenemos dormido por falta de necesidad. También tiene algo llamado Fuerza de Gravedad, totalmente desconocido para los planetas de nuestra galaxia. ¡Qué ganas de  saber cómo es!

 

Mag dreiw:

Mi nave está escondida detrás de la cara oscura del satélite del Planeta Azul, pero ya lo vi: ¡Es hermoso, es mucho más azul de lo que imaginaba, casi tan azul como la piel de los gulidreiks! Flota en un halo de luz azul y su estrella lo baña con el calor de sus rayos. Querido Planeta Azul, recién te diviso y ya te amo, qué felices vamos a ser los Zédicos* allí. He revisado mis niveles de  tesofelium helado, todo bien. Gracias  al túnel interestelar Smm apenas gasté  un ztin por ciento del total. Los mags, aquí, son mucho más cortos. Mañana  el Planeta Azul habrá rotado una vez más sobre su eje y la luz de  su estrella bañará el otro hemisferio,  entonces yo encenderé los fogs y descenderé  suavemente sobre su superficie envuelto en las tinieblas.

Tengo lista  la bandera de Zdn, es preciosa y se verá deslumbrante en la luz de nuestro nuevo hogar. Preparé  el equipo de exploración. Tengo comida y bebida para siete mags, creo que es suficiente para un primer  vistazo.

Intercomuniqué  con Zdn, conversé con el Mariscal Z*Yaiq, di mi primer informe, envié saludos para mis seres queridos.   Posteriormente, consideré que era  hora de celebrar mi llegada, revisé la despensa y entre todas esas típicas comidas deshidratadas  para vuelos interestelares encontré una pastilla de lúgulas en salsa y otra de helados de kalomfin. Acabo  de sacar la comida del convertidor y se ve suculenta;  con vuestro permiso.

Las lúgulas deshidratadas no son exactamente lo que uno come en casa.

No importa, haber llegado al Planeta Azul hace que todo valga la pena. De todas maneras, traeremos semillas de lúgulas, de kalomfins, de malgrudis, de amundengus y de todas esas maravillosas cosas que ahora debemos cultivar en cámaras subterráneas. Nunca más comeré productos convertidos,  después de haber vivido trescientos quárqums bajo la superficie me tienen  hasta el tentáculo.

En todo caso, no sé qué tan buena puede ser la idea del profesor Z*Asmuq de traer ejemplares de nefertiles. Ni siquiera son tan bonitos y además  son terriblemente peligrosos cuando vuelan sobre uno. Yo creo que después de trescientos quárqums bajo tierra nuestros sabios han olvidado lo que era tenerlos ensuciando los techos y los sombreros. ¡Es cosa de ver cómo dejaron la ventanilla panorámica de la nave! Es del peor gusto que le hayan puesto su nombre. Cómo se les ocurre llamarla  Nefertil.

Creo que le enviaré una  imagen polidimensional de la ventanilla al profesor.

 

Mag wolf:

Estoy listo para  comenzar el descenso. Enciendo los fogs, la nave vibra mucho menos en el espacio interestelar, fijo las coordenadas del Planeta Azul. Descenderé  al sur de  su hemisferio inferior, en un gran espacio desértico en la masa continental  que en estos momentos pasa más cerca de la Estrella Principal; eso  me permitirá evitar  el encuentro con bestias feroces  y me proporcionará un blanco lo bastante grande para no errar. Los indicadores no muestran existencia de líquidos, pero mi vehículo de superficie cuenta con su propio sintetizador de  emergencia para comidas y líquidos.

Esto también es histórico, por primera vez  en mink gmil quárqums  un zédico* se desplazará en un vehículo de superficie;  desde la invención del cohete familiar, todos los zédicos* han volado. Me pregunto cómo será eso.

Por otra parte, ¿qué tan difícil puede ser  circular por la superficie de un planeta vacío? En caso de que aparezca una fiera,  cierro las escotillas y listo, no pueden entrar. Lo más probable es que en cuanto vean  mi vehículo se mueran de miedo.

 

-Capitán Z*Quq a Base Zdn. Comienzo el descenso hacia el Planeta Azul; en cuanto toque la superficie haré mi  reporte  de rutina. Corto.

-Entendido, Capitán Z*Quq, el corazón de Zdn le acompaña. Corto.

 

La nave desciende veloz  y ligera. Me rodea la oscuridad y el espacio está regado de puntos brillantes, las estrellas lejanas. ¿Alguna de esas lucecitas pertenecerá a los confines de la galaxia de Zdn? No creo, estamos demasiado lejos. El Planeta Azul es ahora el planeta negro, no se ve nada… No, miento, allá, hacia la izquierda se ven algunas áreas salpicadas de luces. ¿Serán zonas cristalizadas, lavas ardientes? A medida que me acerco se ven muchas más de esas superficies, qué desconcertante. Las luces parpadean en la noche.

Me aproximo con tanta rapidez que  las pierdo de vista, la más próxima quedó tapada por las montañas.  Bajo flops para descenso, activo lunkies.  Los indicadores están locos. ¿Podrían estar indicando presencia de vida o se  habrán magnetizado? En todo caso, no saldré a explorar de noche, por si me encuentro con algún animal peligroso. La superficie se acerca, bajo velocidad a dreiw  mlgans. Qué miedo, no sé  sobre qué me estoy posando.

-Capitán Z*Quq a Base Zdn. ¡Nefertil se ha posado, Nefertil se ha posado!

-Aquí Base Zdn, active pantalla bloqueadora de imagen y revise niveles, capitán Z*Quq.

-Todo listo, Base Zdn, ahora apago fogs. 

-¡Felicitaciones, Capitán Z*Quq! Estamos en directo con las pantallas de Zdn, permítame preguntarle cuál será su primera actividad en el Planeta Azul.

-Revisaré los indicadores, parecen estar siendo afectados por la radiación del planeta y se han vuelto locos. Muestran ráfagas de  movimiento en lugares cercanos, probablemente algunos animales salvajes. No hay señal de líquido, sí de alguna vegetación, pero pobre. Estamos a gran distancia del océano, me temo. Tengo todo preparado para la primera salida, falta poco para que amanezca y en cuanto  haya  luz, abandonaré la nave. Cuando lo haga,  radiaré mi próxima comunicación, no së cuánto tiempo estaré explorando,  pero estoy preparado para sobrevivir siete mags lejos de la nave Nefertil. El vehículo de superficie funciona a la perfección, anoche probé el  motor.

-Perfecto, Capitán, ahora  descanse. Necesitará todas sus fuerzas para esta misión.

-Así lo haré, señor, gracias.

 

 

No he podido cerrar un ojo. El silencio del Planeta Azul es casi cósmico. Desde hace algunos miltars se divisa una línea de claridad sobre las cumbres de las montañas. He comido algo, poco, no tengo hambre. Un par de perdues y una taza de  gom caliente que me reconfortó. En cuanto aclare haré abandono de la nave, antes, hago mi última llamada,  para la cual no espero respuesta.

 

-Capitán Z*Quq a Base Zdn, la estrella del Planeta Azul ha aparecido al oriente, enciendo motor del vehículo de superficie, abro escotillas. Esta es mi última comunicación hasta que termine la exploración. ¡Por Zdn y los zédicos*! ¡Este es un pequeño paso para el zédico*, pero un gran paso para la zedicidad*!

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Hola amigos,  esta semana comenzamos un nuevo libro y esta vez vamos por el sendero de la ciencia ficción. conoceremos  de primera fuente las aventuras del heroico Capitán Z*Quq, primer zédico  que toca suelo en nuestro planeta.  los invito a pasar un rato divertido en su compañía, porque si algo tiene el Capitán es muy mala suerte.

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