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Posts Tagged ‘ballena’

Queridos amigos,  este  zoo cuento fue publicado en Cuentos chilenos para niños cubanos,  espero que les divierta y  ponga un poco de humor  extra en su fin de semana.  Espero que lo pasen muy bien y flojeen harto.

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whale-jumping-Este año debiéramos pasar las vacaciones en el círculo polar ártico.

Cuando Kilik, el cirrípedo, pronunció estas palabras, todo el cardumen dió vuelta la cara y rió para callado. ¿Dónde se había visto que los cirrípedos, que viven pegados a las rocas,  viajaran? ¿Cómo pretendía ese tonto crustáceo, diminuto y delicado, llegar tan lejos? Sólo le contestó Miki, su padre:

-Déjate de pensar leseras y sé un cirrípedo responsable.

Kilik se tragó la humillación y durante todo el mes  se paseó por las mareas sin hablar con nadie. Un día Miki, su padre, lo encontró hablando con las ballenas francas y  sufrió un ataque de pánico:

-El día menos pensado, te conviertes en almuerzo.- Chilló indignado.

Kilik  aguantó el chaparrón en silencio, pero no abandonó su extraño comportamiento. A cada rato llegaba algún cirrípedo a contarle a Miki que su hijo había sido visto hablando con los lobos marinos, con los cachalotes, con los tiburones. Miki ya no sabía qué hacer con ese alocado hijo suyo.

Se avecinaba la primavera cuando Kilik llegó todo acalorado y nervioso, se paró en medio del banco de cirrípedos y dijo:

-Tengo tres estupendas ofertas para viajar al círculo polar ártico: podemos ir en lobo marino, podemos ir en  arenque y podemos  viajar  en ballena; la última  incluye  alojamiento y pensión completa  en una ballena azul de tres estrellas.

Cuando recuperaron el habla, todos los cirrípedos exigían una explicación. Pacientemente, Kilik contó que se había convertido en  agente turístico y en menos de veinticuatro horas había vendido el viaje a dos millones de cirrípedos,  nueve de cada diez  de los cuales preferían viajar en arenque porque temían ser atacados por  las ballenas.

El día del zarpe, los cirrípedos intentaron infructuosamente adherirse a los arenques, su piel resbalosa hacía que todos terminaran de cabeza en el agua. Los pocos cirrípedos que habían comprado pasaje en ballena se estrujaban de risa,

Finalmente, la única ballena contratada  cantó pidiendo socorro a través de los mares y en pocas horas, una gran flota de ballenas francas, jorobadas y azules se presentó a recoger a los pasajeros.

A partir de ese día, los cirrípedos viven  adheridos a los lomos de las ballenas y el turismo vía arenque fracasó estrepitosamente. De  los lobos marinos ni se acordaron.

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