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Archive for 27 noviembre 2012

    Muy preso habría estado su marido, pero Zorzalina ni por eso le perdonó el aseo del nido. Dos horas le tomó a los López recuperarse del susto y ponerlo de punta en blanco. Zorzalina  tenía la cocina perfumada a pasteles de hormigas  rojas y  una fritatta de pulgones zangoloteaba alegremente en la sartén. Zorzalo colgó la escoba en su lugar y decidió que lo mejor  sería darse un buen baño antes de la siesta. Salió al jardín, se metió en la pileta y se lavó la cabeza con agua fresca, después se sacudió enérgicamente.

Justo en ese momento, Palomingo Palomérez apareció en su acostumbrado raid vespertino  y se instaló a mirarlo con ayuda de un catalejo.

¡Esto es el colmo –  Zorzalo puso el  piar en el cielo-, ya no les basta con habernos tenido sitiados y hambrientos,  ni siquiera nos dejan  nuestra privacidad!

Y  dejando a  su mujer   con el pico abierto de asombro, voló hasta el acacio y enfrentó a  Palomérez.

-¡Qué se ha creído usted, Palomingo, es muy feo lo que hace! Ya no puede uno tomar una ducha sin  aparecer en su aparato de espionaje!

Palomingo, avergonzado, metió la cabeza en el cogote.

-Nnno, nnno es lololo que uuusted imamagina, dodon Zorzalo.

-¿Cómo que no? Yo lo estoy viendo claramente y como si fuera poco llevo una semana encerrado en mi nido para evitar sus bombardeos. ¡Mi mejor amigo fue herido en estas terribles escaramuzas!

-Bueno, sí, en realidad, don Zorzalo, yo creo que al capitán Tiuquemante se le anduvo pasando la mano. Nosotros lo único que queríamos era almorzar todos los días, y como usted lo prohibió, nos enojamos un poco, pero…

Zorzalo lo interrumpió bruscamente:

-¿Cómo que yo lo prohibí?

-Bueno, eso nos dijo el capitán Tiuquemante.

-¿Tiuquemante, y usted le creyó? Qué intrigante. Jamás, y eso que bien molesto me tenía que nunca me pidieron permiso, que dejaban todo sucio y armaban peleas en MI jardín, jamás hubiera dicho algo así. El  barrio entero come aquí.

-¿Quiere decir que todo era mentira?

-Por supuesto que era mentira, cómo podría yo negar a mis vecinos y amigos la comida que les pertenece. ¿Usted cree que el comedor  fue instalado sólo para mí? ¡Si hay para todos, alcanza de más! A mí lo único que me molestaba era su desconsideración, los malos modales. ¿Me va a creer que hasta me rayaron el nido?

-Esos son los chiquillos Gorriontínez -explicó Palomingo- sus modales apestan.

-Claro, pero los de ustedes no son mejores. Andan a empujones y picotazos, todo lo tiran al suelo y ensucian el agua de la fuente.

-Bueno, perdone, don Zorzalo, le prometo que no se va a repetir.

-¿Y qué hay de lo del catalejo?

-Eso, puedo jurarle, no era para espiarlo a usted, mucho menos a doña Zorzalina, que tiene todo mi respeto.

-¿Y cómo lo explica entonces?

-Ejem, hmmm, hmmm, en realidad, cómo le digo -por una vez, Palomingo no tenía palabras-, es que yo, para qué se lo voy a negar, yo estoy, más bien tengo un  interés en la señorita, su vecina.

-¿Mi vecina, usted quiere decir la paloma azul?

-Sí.

Zorzalo hubiera querido morirse de la risa, pero  seguramente Palomingo no se lo habría perdonado jamás, de manera que  lo pensó mejor  y luego dijo:

-Ah, bueno, en ese caso tiene usted mi permiso para venir a la hora que quiera, Palomingo. Aunque le diré que esta señorita, ejem,  paloma azul, es algo engreída. En todos estos años no hemos logrado escucharle un cucú. Eso se lo digo para que no se haga ilusiones.

-No se preocupe, don Zorzalo, que por paciencia yo no me quedo. Y muchas gracias.

Se despidieron como buenos amigos. Palomingo alzó el vuelo feliz de la vida pensando en que mañana mismo le traía a su adorada un ramillete de violetas. Zorzalo se aguantó la risa hasta que se metió en la fuente y ahí, entre chapoteos y sacudidas, se rió largo y tendido no sin un poco de pena por la ingenuidad del pobre Palomingo.

¿De qué le servían los ojos a Palomingo? Sin duda, iba a necesitar mucho más que un catalejo para mirar a la paloma azul.

Epílogo y parrillada en el ocaso

El domingo siguiente, encontrándose ya de regreso Golondrisa Petrucciani, que había acompañado a su primo James Swallow hasta el Pájaropuerto de  Ave de Janeiro, el vecindario entero celebró la ocasión  pescando lombrices para una parrillada en el jardín de Zorzalo López, recién regado y encharcado.

-No puedo creerlo -decía Leotordo- pican como locas.

-¿No le decía yo, mi querido Leotordo?  -Zorzalo, mientras echaba una más en su canasta.

Golondrisa,  en la primera ocasión que lo pilló solo, le ofreció la posibilidad de comercializar el asunto.

-Contratamos un par de gorriones para hacer el trabajo pesado y en dos meses nos hacemos ricos, mio caro Zorzalo. Usted lo único que tiene que hacere es firmarme la exclusivitá de la comercializacione.

 ¡Esta Golondrisa no tiene remedio! Pensó Zorzalo. Pero no quiso ser desagradable, tan sólo agarró su canasto lleno de lombrices y lo llevó al medio del jardín, donde las damas estaban ya preparando  el fuego para la parrillada. ¡Qué banquete se iban a dar!

Pocos metros más allá, con  dos grandes lombrices en el pico, Palomingo Palomérez cortejaba incansable a la paloma azul. Es cierto, la niña era un poco difícil, pero ¿qué importaba? Él tenía paciencia y amor para los dos.

FIN

 

 

Guía de estrellas  invitadas

Chincol: en el rol de Juanito Chincólez.

(Zonotrichia capensis ) Rufous-collared sparrow. vive en huertos, parques y jardines, plumas de la cabeza eréctiles.

Colibrí: como Martín Escolibrí.

(Sephanoides galeritus) Green-backed firecrown.  Vive en bosques y parques.

Cóndor: En el papel de S. E. El Presidente Lautaro Condorñir.

(Vultur gryphus) Andean condor. La más grande de las aves de rapiña. Vive en las cordilleras, bajando a la costa.

Cotorra argentina: Todas ellas como las señoritas Cotorrínez.

inmigrante de reciente data, habita en parques y plazas de las comunas  cordilleranas de Santiago.

Diuca: Representando a don Plácido Diucamingo.

(Diuca diuca) Common diuca finch, coloración gris pizarra, mancha blanca en garganta y abdomen. Vive en toda clase de ambientes.

Golondrina: protagonizando el papel de Golondrisa Petrucciani y en el rol estelar de James Swallow, agente 00Bird.

(Tachycineta meyeni) Chilean swallow. Se distingue por su cola negruzca ligeramente ahorquillada. Vive en casi todos los hábitats, también ciudades.

Gorrión: en los roles  de Volantín Gorriontínez y su numerosa familia.

(Passer domesticus) House sparrow. Se le encuentra en casi todos los hábitats.

Lechuza (Chil: Chuncho): en el rol del Dr. Chunchón.

(Tyto alba) Barn owl. Vive en el campo y en las ciudades.

Loica: representando a doña Mari Loica Huenumán.

  (sturnella loyca): Long-tailed meadowlark. Se identifica por su garganta y pecho rojo. Vive de preferencia en terrenos bajos y húmedos, en la cordillera hasta los 2500 mts.

Paloma: en el rol de Palomingo Palomérez, villano invitado, y su familia.

(columba livia) Rock dove. Paloma doméstica.

Tiuque: estelarizando el papel del capitán Tiuquemante, villano principal.

(Milvago chimango) Chimango caracara. Se alimentan de pequeños mamíferos, aves, culebras, etc. Anidan  en árboles o grietas. Vive en casi todos los ambientes.

 Tordo: como el gentil caballero Leotordo Trillo y su esposa.

(curaeus curaeus) Austral blackbird. Vive en laderas arbustivas, borde de bosques y campos cultivados.

Tórtola: en el rol de las conocidas hermanitas Tortolatti.

(Zenaida auriculata) Eared dove. La más común de las aves de caza. Abundante en todos los ambientes.

Zorzal: como nuestro héroe, Zorzalo López. Su esposa como Zorzalina.

(Catharus fuscences) Austral thrush.  Vive  en huertos jardines y pastizales

Cameos  

Caiquén:Chloephaga picta) Ganso  de Magallanes.

Chercán: (Troglodytes aedon) House wren. De color café rojizo, vive en campos, quebradas y faldeos de los cerros y cerca de las habitaciones humanas.

Chirihue: (sicalis luteiventris) Misto-yellow Finch. Vive en campos y prados abiertos.

Queltehue:vanellus chilensis) Southern lapwing. Vive en praderas y campos húmedos.

Ruiseñor : (Luscinia megarhynchos) ave migratoria de canto melodioso que puede criarse en cautividad. Pertenece a la familia de los sílvidos y túrdidos. Habita en Europa y Asia.

Agradecemos la  especial participación de la señorita Paloma Azul.

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Hinchado de orgullo, el ordenanza Tiuquemales entró a la oficina del capitán y se cuadró sonoramente. Detrás,  feliz porque había demostrado iniciativa personal, el cabo Tiúquez.

-Orden cumplida, mi capitán, aquí le traigo a Zorzalo López y a dos prisioneros más.

-¡Que me los interroguen  ahora mismo! -Chirrió el capitán.

Pero por más que se lo preguntaran, a Zorzalo le era imposible decir qué había ocurrido con el agente secreto 00Bird.

-La última vez que lo ví iba camino de Ave de Janeiro. -Se cansaba de explicar.

Indignado, el capitán Tiuquemante hizo preparar un documento en que Zorzalo le traspasaba su jardín, su nido de cuatro habitaciones y el comedor para pájaros.

Pero a Zorzalo las alitas le temblaban tanto que no podía firmar y dio vuelta cuatro veces el frasco de Tinta de Pulpo de las Antillas.

Por otra parte, Mari Loica no paraba de lloriquear:

-¡Mis pobres polluelos, mis hijitos!

El capitán Tiuquemante perdió la calma definitivamente y le gritó con los ojos inyectados en sangre.

-¡Cállese de una vez, señora!, ¿qué hicieron con los polluelos de esta señora…cómo se llama usted?

-Mari Loica Huenumán. -Respondió ella muy enojada mientras se pescaba la pechera roja en el pecho con  cuatro broches de presión.

Capitán y ordenanza se fueron de bruces y quedaron con el pico clavado en las ramas del piso. Tiuquemante fue el primero en reponerse de la conmoción, se paró y dijo:

-¡EsunidiotauncretinoordenanzacómoseleocurretraeradoñaMariLoica!

Inmediatamente le soltaron las esposas y  le ordenaron que se retirara, pero Mari Loica se negó a dejar solos a Zorzalo y Leotordo.

-¡Exigo justicia y una reparación!

Y en ese momento caótico, cuando al Capitán ya nada peor le parecía posible, un  ave elegantemente vestida entró volando por la ventana y se plantó detrás del capitán presionándole la espalda con la punta de su ala derecha.

-¡Alas arrriba! -Ordenó- Wings up!

 En todo caso, a Tiuquemante, le pareció que le había apuntado con un arma de modo que le obedeció al instante.

00Bird los desarmó,  esposó y amordazó. Después liberó a Zorzalo y Leotordo.

-¡Creímos que había volado a Alondraterra! -dijo Zorzalo aliviado.

-Esou erra lo que mi  querienda que pensarran. Toudous. -Explicó 00Bird.

Mientras los amigos estrujaban sus cabecitas planeando cómo escapar del cuartel llevándose a sus prisioneros, antes captores, ocurrió lo más inesperado de todo.

Tatatatá, tatatá, tatatá.

Un estruendo se desató en el cuartel de la Brigada Tiuque. ¡la Guardia presidencial había llegado! Los Halcones y  los Cóndores  ocuparon raudos el cuartel, formaron a la Brigada y luego les dieron una sonora orden:

-¡Preseeenten arr!

  Y tiraron una alfombra roja por la que entró caminando  Su Excelencia, Don Lautaro Condorñir, presidente de la república de Terrandina. Su distinción y  sencillez  impactaron  a todo el pajarerío, que presentó armas de muy buena gana,  para decepción del capitán. Don Lautaro saludó a todo el mundo con un apretón de alas, preguntó, solícito, por la salud de su prima, carraspeó un poco y con la cresta roja de indignación, le espetó a Tiuquemante:

-¿Tiene usted una explicación por todo este desbarajuste, capitán?

El capitán, amordazado como estaba, sólo supo agachar la cabezota dura.

Zorzalo se dio cuenta y  le quitó la mordaza.

 -Ejem, Su Excelencia, en realidad, bueno, todo esto no ha sido más que una broma, malinterpretada por algunos…, cómo le diría, exagerados. -Explicó el Capitán con toda desvergüenza.

El presidente lo hizo callar, abrazó a Mari Loica y le pidió a Zorzalo que le presentara a James Swallow.

-My name is Swallow, James Swallow.- saludó  el agente.

Y el Presidente, que era su rendido admirador, le pidió  un autógrafo con la excusa de que era para su hijo.

El capitán Tiuquemante trató por todos los medios de convencer a Su Excelencia y a sus víctimas de que tenía un extraño sentido del humor. Todo lo ocurrido, no pasaba de ser una bromita de mal gusto, repitió hasta el cansancio. En  todo caso, al Presidente Condorñir era muy difícil engañarlo. Mandó al capitán y al ordenanza arrestados,  puso un nuevo oficial al mando y   luego pidió disculpas en nombre de todo Terrandina.

-…a los distinguidos extranjeros que nos visitan, a nuestros queridos vecinos, Zorzalo y Leotordo y todos sus amigos,  y a la prima de mi madre, la inestimable señora Mari Loica Huenumán.

Se sentía muy avergonzado cuando le contaron de los bombardeos y los ataques aéreos.

-No es posible que estas cosas ocurran en Terrandina sin que yo me entere,  yo tengo el deber de velar por las aves del país.

En todo caso, retó a Zorzalo por no haberlo puesto al corriente de la situación.

-El presidente es un servidor de su pueblo -explicó- y éste debe tener confianza en él para demandar sus derechos.

Sus palabras le sonaban como música a Zorzalo, Leotordo y Mari Loica. ¡Qué lindo saber que el presidente era todo un cóndor, que, pasara lo que pasara, podían confiar en él!

Ya emprendían el regreso cuando se cruzaron con Tiuquemante, que partía castigado a la Región Austral por seis meses.

-En realidad, se me pasó la mano, señores, no tengo palabras con qué pedirles perdón. – Dijo. Y siguió tratando  de convencerlos de que en realidad todo había sido una broma pesada. Definitivamente, un fresco.

Cuando  los amigos lo vieron alejarse, convenientemente escoltado por una guardia de cóndores, suspiraron aliviados.

-Quién iba a decir que el capitán Tiuquemante tenía tanto sentido de humor .-Rió Leotordo.

-En buen horra nou dedicándouse a humorristou. – Dijo James Swallow.

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